lunes, 5 de septiembre de 2011

Desplazar una obra de arte: LA QUINTA ANGUSTIA A MADRID






Información tomada del periódico "AQUÍ EN VALLADOLID" (Septiembre 2011).

Este mes hemos asistido al desplazamiento de una de las obras de arte más admiradas de nuestra Ciudad, para conocer, de primera mano, que requisitos se necesitan para ello.

Si cualquier mudanza supone momentos de nervios, esfuerzo y cansancio, esos se multiplican cuando lo que se va a desplazar es toda una cofradía, paso incluido. Así lo hizo la cofradía de La Piedad, que asistió a la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid.


Cualquier traslado es importante e intentamos que no suponga el deterioro o pérdida de ninguno de nuestros enseres. Casi todo el mundo lo hemos vivido de cerca, y nos ha supuesto días de esfuerzo, cansancio y nervios. Esta sensación es aún mayor si, cuando de lo que se traslada, es de una obra de arte con un valor incalculable y, que además, es esperada por cientos de miles de personas para ser vista en un momento y sitio determinado. Para explicar un poco este proceso hemos querido tomar un ejemplo concreto. En este caso hemos aprovechado el desplazamiento del paso procesional de Semana Santa “La Quinta Angustia”, a Madrid, este mes de agosto, con motivo de la visita del Papa.

Datos de la obra de arte referida:
- Autor: Gregorio Fernández.
- Fecha: 1625
- Sede habitual: de la capilla del convento de San Francisco pasó a la iglesia de San Martín. En la actualidad se encuentra en la exposición de Las Edades del Hombre, en Medina de Rioseco, pero una vez finalizada esta volverá a su actual sede en la iglesia conventual de las Descalzas Reales (Avda. Ramón y Cajal, 4).
- Forma: mide 1,46 metros de altura y está sin tallar por la parte posterior, ya que estaba destinada a formar parte de un retablo. Con el auge de las procesiones en el siglo XX es incorporada a estas, ocupando un puesto privilegiado en nuestra Semana Santa. Entre 1986 y 1987 fue restaurada, levantando los numerosos repintes, y recuperando su policromía original. En 2004, se realizó una nueva restauración para su conservación y recuperación del color perdido por golpes, suciedad…

Motivos de la solicitud
Las obras de arte tienen habitualmente un espacio fijo donde se encuentran. El motivo de desplazarse suele venir dado por peticiones para temas concretos, a las que acceden o no sus propietarios.
En el caso de la imagen de “La Quinta Angustia”, propiedad de la Cofradía de La Piedad, ha viajado en más ocasiones. De hecho, actualmente, puede verse en la exposición “Las Edades del Hombre” en Medina de Rioseco. Pero en esta ocasión era una petición especial por varios motivos: “se trata de participar en un acto al que es previsible asistan hasta dos millones y medio de personas de todo el Mundo, como es la Jornada Mundial de la Juventud”, expresaba Mercedes Cantalapiedra, concejala de Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Valladolid.
La petición tiene que tener una relevancia suficiente, como para plantear todo lo que supone el desplazamiento de una obra. En este caso nos cuenta José Andrés Cabrerizo, delegado de Religiosidad Popular del Arzobispado, como fue:

“La participación de la cofradía fue una sorpresa, nadie sabíamos si nos iban a pedir algo desde Madrid, suponíamos que sí dado nuestro carácter internacional y la calidad de nuestras tallas. Al final llegó la petición al Arzobispado y este lo único que hizo fue trasladarla a la cofradía, quién aceptó automáticamente. Luego la cofradía ya se ha encargado de todo, incluso de invitar al resto de cofradías, ya que la invitada era ella, no el Arzobispado”.

A La Piedad la acompañaron 2 personas de la cofradía de La Sagrada Cena, y otras 2 de La Oración del Huerto. La respuesta de Las Angustias llegó demasiado tarde y, el resto, así como la Junta de Semana Santa, no respondieron a la invitación.

Necesidades previas
En cada caso son diferentes. En este concreto se trataba de:
- Material publicitario para comunicar el evento: impresión de la que se hizo cargo la imprenta municipal.
- Restauración de la carroza: puesto que la imagen estaba restaurada, pero la carroza nunca había salido de la Ciudad. Se hicieron cargo los talleres del Ayuntamiento.
- Contratación de los seguros necesarios: se hizo cargo el arzobispado. Para ello se partió de la valoración que hace la Junta de Semana Santa para las fechas procesionales.
- Planificación del transporte: igualmente se hizo cargo el Arzobispado, en colaboración con la división de Arte de la compañía de transportes,

“la carroza nunca se había trasladado, al final se optó por una góndola, que es un transporte especial por las dimensiones que tiene”, nos cuenta el secretario de la Cofradía de La Piedad.

Permisos y Seguridad

Para desplazar una obra de arte, es necesaria la tramitación de los permisos correspondientes. Según nos explica su secretario, “en noviembre de 2009 se nos informa del acontecimiento y que nuestra imagen había sido una de las seleccionadas, y en junio de 2010 se concretó. Entonces se iniciaron los trámites para que pasara la comisión provincial de patrimonio, que pasó favorablemente, sin problemas”.

“El arzobispado a su vez, a petición de la cofradía, tramitó el permiso de la Junta de Castilla y León, a través de la Delegación Territorial, para que la obra pudiera salir de la Comunidad”, según nos cuenta José Andrés Cabrerizo.

El traslado se realiza a ciertas horas, bien por motivos de seguridad, bien por necesidades de entrada en destino. En concreto en este caso la cita fue a las 4 de la madrugada.
El convoy, donde iba y regresaba la obra, ha ido escoltado en todo momento por la Guardia Civil y, en Madrid, la seguridad ha correspondido a la Policía Municipal de la Capital.

Preparación, embalajes y transporte
El mayor riesgo de deterioro de una obra, según estudios internacionales, se produce cuando estas están en tránsito. Muchos son los motivos: la exposición a movimiento de la obra, a cambios de temperatura, estar expuesta a agentes externos (sol, agua), etc. Por eso es muy importante el embalaje, su manipulación, y una correcta colocación y enganche para su traslado.

“Va todo completamente embalado, a la imagen la han hecho un cajón especial para llevarla y, el resto de los elementos, está todo en cajas y en arcones especiales que tenemos para llevarlo”,.

Todo el proceso es igual de importante: el embalaje, la carga, el transporte y la descarga.
El transporte ha correspondido a Mudanzas Gallego, y el presupuesto ha sido de 12.000 €

Muestra
Una vez en destino la obra debe ser preparada y “vestida” para el evento concreto.
En este caso se trataba que el paso quedase como procesiona en Valladolid, a excepción de la decoración, sustituyendo los más de 2.000 claveles de la carroza habitual, por una decoración del escudo de la Ciudad y de la cofradía, realizado en piedra, arena y resina por José Antonio Gerbolés (quien también realiza las alfombras para la procesión de la Virgen de San Lorenzo).

Tan solo se planificó que llevara adorno floral en la espalda de la Virgen.
El montaje se llevó prácticamente preparado desde origen, para que allí fuera fácil y rápida su realización final.

Otra de las necesidades de una obra que se desplaza, es conocer si la ubicación de destino tiene las necesidades cubiertas en cuanto a conservación, espacio… “está todo perfectamente preparado, es decir, el palacio de telecomunicaciones (en la plaza Cibeles, actual sede del Ayuntamiento de Madrid) está acondicionado para que no haya ningún problema, está perfectamente climatizado y, luego, donde va a estar la imagen en el altar, está todo previsto para que no tenga ninguna incidencia”, nos confirma Jesús Jiménez.

Equipo
No suele ser tan grande el número de personas necesarias para el desplazamiento de una obra. En esta ocasión, las especiales circunstancias, han hecho que la compañía sea múltiple.

“han intervenido muchas personas, todos los equipos: secretaría, albaceas, equipos de trabajo, de carroza… unas 20 a 25 personas, a estas tendríamos que sumar la banda que ha estado ensañando… todos implicados.
Hemos contratado una serie de autocares también para los cofrades que se han acreditado, unas 300 personas para estar en el recinto acotado. Tenemos que tener en cuenta que se trata de llevar allí el paso el jueves, montarle para su exposición, y celebrar el viernes una procesión, como sería aquí la de un Miércoles, Jueves o Viernes Santo, pero a 200 kilómetros de distancia.
Es algo muy importante, es la primera vez que vamos a un acto de este tipo, y será una ocasión única para todos nosotros y la cofradía, que no se va a volver a repetir”.





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